Desde que La Bella y la Bestia fue nominada como mejor película en 1991, se abrió la senda para que las películas animadas pudieran recibir este galardón. Aún así, la industria tardó 10 años en crear la categoría de “Mejor película de animación“.
Aunque parezca un honor que una película animada reciba esta nominación, la cuestión es al revés: es un honor para las películas no-animadas estar a la altura de ser nominadas junto a una obra maestra como Toy Story 3.
He visto Black Swan, Inception, y The King’s Speech y no hay duda que tienen la nominación bien ganada, pero las películas tradicionales tienen algo que las películas animadas nunca tendrán: Una total desprocupación por los detalles que el cine 3D no lo deja pasar.
Cada pixel de una película animada tiene que tener un trasfondo premeditado, nada puede ser dejado al azar, ya que cada fotograma es generado 100% por humanos. En las películas traicionales, aunque las CGI han evolucionado mucho, y se podría controlar todo, dejar al azar cualquier movimiento y capricho de la naturaleza mezclarse y entrar en la cinta sin ningún concentimiento ni control: una ráfaga de viento que movio los árboles detrás, las formas de las nubes, como movió su cabellera la actriz al hacer un gran salto, hasta que tan marcada tenía las venas el protagonista cuando estaba en el climax de su actuación. ¿Por qué no dar un oscar como mejor actor, al animador que controla cada uno de los infinitos movimientos que puede interpretar un personaje creado por un humano?
En una animación, nada de esto es dejado al azar, y cada uno de estos detalles ayudan a contar la historia de manera particular, crear las sensaciones en la audiencia que el director quiere. El trabajo del cine de animación es mucho mayor al de una película tradicional.
¿Cúando será el día que la industria tenga el coraje de entregar un oscar a una película animada?
CordellaO3D el día marzo 3rd, 2011 | Archivo en: Artículos | 2 comentarios